Despues de pensarlo mucho, decidimos que al primer sitio que iriamos a visitar iba a ser el Kinkakuji Temple, o tambien conocido Templo Dorado. Usamos nuestro primer autobus japonés y con mas suerte que conocimiento, llegamos al templo en cuestión. La verdad es que estaba muy bonito, pero al estar tan orientado al turismo, conseguía perder algo de encanto. Aun así, los jardines y los edificios que habian eran realmente impresionantes y me fui con una buena impresión de allí. Aunque tal vez quedó un poco eclipsado con el templo que visitamos más tarde.

Despues de que un japones que tenia un perro que se llamaba Haku nos recomendase ir al Kitano Tenmangu, decidimos ponernos en ruta para el sitio. Por cierto, el japonés de la recomendación no sabría decir si estaba extremadamente nervioso porque 4 extranjeros le preguntasen algo así o si estaba un poco “colgao” pero la verdad es que lo que nos recomendó fue uno de los sitios más chulos que hemos visitado en nuestro viaje.
De camino, al no saber exactamente donde era, visitamos otros sitios, como otro templo que estaba algo más abandonado, en el cual no habia casi gente y con eso ganó algo de encanto. las típicas calles japonesas, los postes de electricidad tan altos y con los cables colocados de manera caotica me llamaron mucho la atención.
Por fin llegamos a la recomendación en cuestión y, no se si fue porque era la fiesta nacional en Japón y que al salir algunos rayos de sol animaron a la gente a visitar ese templo, pero la verdad es que habia un ambiente muy animado en todo el templo. Fue una visita en la que descubrimos muchas costumbres de los japoneses. En una madera, escriben con un pincel lo que creemos que son buenos deseos y, una vez que lo han escrito, lo atan y cuelgan en unos sitios que estaban habilitados para ello. Tambien vimos como rezaban en unos altares que habia por allí. Tiraban una moneda, daban dos palmadas y hacian una reverencia mientras murmuraban su plegaría y para acabar tiraban de una cuerda que acaba en una especie de campana.


Cuando ya nos disponíamos a salir del templo tuvimos otra sorpresa, un japones que estaba con una pedazo cámara esperando a sacar una foto a un sakura cuando la luz estuviese en el mejor punto se puso a hablar con nosotros. Estaba con otro chico que no sabemos si era amigo suyo o tambien acabó hablando con el de casualidad. El hombre estuvo muy gracioso y amable, le llamó mucho la atención nuestra mirada y la barba de Jon, tal vez porque son los rasgos que más nos diferencian de ellos. Nos regaló a todos unas fotos que habia hecho el mismo.


Mientras buscabamos un sitio para comer, se puso a llover y nos metimos en un burriking a la japonesa, donde comimos una hamburguesa japonesa, la cual, al igual que ellos, era enana :-P Nos apalancamos allí hasta que dejó de llover y cuando paró nos pusimos en marcha de nuevo. La idea era buscar algun sitio para que Alex y Jon comprasen algo más de ropa, pero al final, entre que nos perdimos y se hizo tarde, se deshechó esa idea y acabamos simplemente dando una vuelta por kyoto. De camino estuvimos comiendo algo y, de puro aburrimiento entramos en una sala de juegos japonesa. Allí eché una partida al Street Fighter IV, y como mis conocimientos de japonés son reducidos y no sabía que habia dos recreativas “linkeadas” acabé retando al japo de la máquina de enfrente, el cual me machacó sin demasiada compasión :-P



De camino al hostal, para variar acabamos un poco perdidos, vimos que realmente en japón no hay apenas delincuencia menor, ya que, entre otras cosas, vimos una tienda con muchisimo genero en la calle. No me quiero imaginar lo que hubiese sido de todo ese género en cualquier ciudad española :-P

Cuando llegamos al hostal, compramos algo de cenar en un seven-eleven que encontramos, y despues de pensar un poco lo que ibamos a hacer al dia siguiente nos fuimos a dormir que habia sido un dia muy largo y muy duro.

















Comentarios recientes